5 AÑOS. ETERNIDAD, INSTANTE.

Si cierro los ojos, soy capaz de viajar a esa tarde de verano, al momento exacto en el que se confirmó el diagnóstico: Cáncer.

Puedo volver a ese instante en el que mi mente se paró en seco,creando un recuerdo nítido y preciso, lleno de detalles y matices. Consciente, quizá, de la velocidad que iban a tomar los acontecimientos a partir de ese momento.

Parece que fue hace un siglo, y también hace un instante. Lo único cierto, es que han pasado 5 años. desde ese momento.

Es lo que tienen los acontecimientos importantes: Ocupan tanto espacio que borran los recuerdos de cualquier etapa anterior, haciendo imposible recordar la vida previa. Pero al mismo tiempo, son tan poderosos, y provocan sensaciones tan intensas, que se quedan vivos para siempre. Tan lejos y tan cerca simultáneamente. Una contradicción en toda regla.

5 años

La verdad es que las cosas han cambiado mucho desde entonces, a veces hasta me parece que la tierra gira distinta. Ha sido un camino largo, un proceso con mil etapas, unidas entre ellas por una intensidad nueva, desconocida.

Al principio, me sentí protagonista de una peli que nunca quise representar, me tocó el papel difícil. Un papel rico en matices, imposible de simplificar. Así es como me sentí, esperando al director… aquello no era real, no iba del todo conmigo, no me estaba pasando a mi, no de verdad, no todo el rato.

Un mecanismo de defensa muy poco original – eso lo supe después – , que me me ayudó a ir asimilando la noticia poco a poco, porque irremediablemente, a medida que iban pasando las semanas, la realidad iba ocupando su espacio, el definitivo. El cáncer estaba ahí, en mi pecho y en mi mente, y no iba a ser fácil sacarlo, de ninguno de los 2 lados.

Y también poco a poco, empecé a sentir que, ya que me había tocado vivir esa situación, era mejor tratar de aprender algo de ella, sacar algo positivo de esa experiencia. Y esa idea se instaló en mi mente, convirtiéndose en una necesidad.

Y aprendí (a veces con bastante esfuerzo) a afrontar cada día el camino, a llenarme de optimismo, de fuerza y energía. A controlar, comprender y respetar las señales de mi cuerpo. A tomar decisiones, coger las riendas, mirarme dentro.

Han sido 5 años llenos de evolución, de transformación, de cambios.

Si ese día en el parque,  alguien me hubiera dicho que acabaría contando mi experiencia en un blog, hubiera pensado que estaba ante un chiflado, pero las cosas llegan cuando tienen que llegar, es importante dejar que las ideas crezcan, que tomen forma. Despacito, a fuego lento.

Mi fondo es el mismo, yo me siento igual, quizá más fuerte y segura, más afortunada. Se fortalecieron mis sentimientos, emociones, mis amores. Tuve tanta suerte, me sentí tan querida, tan respaldada, tan amada. 

Pero cambiaron mis formas, sobre todo, en lo que respecta a mis sueños. Ahora los persigo. Y eso es lo cambia todo. Han sido 5 años llenos de momentos felices que yo he provocado, y es que ahora soy mucho más valiente.

sueños

Ha desaparecido de mi vocabulario el – ¿Y si…? – me he liberado de muchísimos miedos, quizá porque ha aparecido el más absoluto y aterrador, y eso me ha hecho darme cuenta que todo lo demás son excusas que me causaban un dolor innecesario y paralizante.

Me he quitado mil escudos, mil pretextos y mil excusas, y me he dado cuenta que la responsable de mi vida soy yo… es cierto que hay acontecimientos que no se pueden cambiar, por lo que sería mejor no tener que pasar, pero la actitud lo puede cambiar todo. Ese ingrediente no viene de fuera, está dentro, ese es mi as en la manga, mi única arma, mi poder.

Han pasado 5 años, y no tengo ni idea de quién sería hoy de no haber tenido cáncer, pero tampoco me importa demasiado, porque es desde aquí desde donde quiero ser feliz, desde donde tengo que seguir aprendiendo.

Se que me queda muchísimo camino por recorrer, tengo que solucionar mis miedos, y aprender a gestionar mis incertidumbres… También tengo que recuperar la fuerza de voluntad, que llevo 5 años entregada al hedonismo (y así cualquiera adelgaza).

Pero lo bonito, lo importante, son las ganas que tengo de inventarme mi camino, de crearlo yo, a base de amor, de deseo, de ilusión y de magia.

Gracias por formar parte de ese camino, con vosotros es mucho más rico, me estéis acompañando en mi sueño, me estéis ayudando a hacerlo realidad.

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